¿Estudiar para aprobar o para aprender a pensar?

Group of bored pupils in a classroom, during lesson.

Cuando somos pequeños, todo nos parece nuevo. Nos fascinan las personas, los colores, las texturas, los ruidos y hasta los objetos más simples. Después crecemos y poco a poco vamos saciando nuestra curiosidad, en muchos casos haciéndose tan pequeña que casi desaparece por completo. ¿Por qué?

¿Qué es lo que pasa realmente durante este proceso? ¿Tiene el sistema educativo actual algo que ver con esta pérdida de la motivación? Hoy en la Academia de Enseñanza Libre os hablamos de alguno de los puntos más importantes que el sistema educativo debería tener en cuenta a la hora de formar y motivar a los alumnos a aprender.

Y es que esto es así: Poco a poco, los alumnos han ido confundiendo el acto de aprender con el de aprobar. Por alguna razón, en España la educación está más enfocada a que los alumnos aprueben a través de la memorización que a que aprendan realmente a pensar por si mismos. Así pues, la finalidad de muchos alumnos es, simplemente, aprobar el examen.

Tal vez esto sea producido porque las escuelas hoy en día no se enfocan en potenciar los puntos fuertes de cada alumno. Y es que, ¿si supuestamente todos somos diferentes, por qué se empeñan en educarnos a todos de la misma forma?

Educar de forma homogénea produce exactamente el efecto contrario: desmotivación. Al final, cada alumno es un número: su nota final. Pero es que aprender no es aprobar. El verdadero aprendizaje se produce una vez terminan las clases. ¿Con qué te quedas? Probablemente, con aquellas historias y anécdotas que te contaron en clase que realmente despertaron tu interés, más que una fecha, una característica o una palabra técnica.

¿De que le va a servir a un futuro redactor saber resolver ecuaciones de tercer grado? ¿Qué motivación le puede producir a un alumno de letras tener que estudiar números? ¿Estamos confundiendo las cosas?

Por ese motivo, desde la Academia de Enseñanza Libre trabajamos por diseñar un sistema educativo que favorezca el rendimiento académico de cada alumno, potenciando las habilidades y los conocimientos de cada uno de ellos. Y es que somos mucho más que una nota final.

Esperamos que os haya gustado nuestra reflexión de hoy. Y cómo dijo Einstein: si juzgas a un pez por su habilidad de trepar un árbol, vivirá toda su vida creyendo que es estúpido.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *