Inteligencias múltiples: ¿Debemos educar a todos los niños exactamente igual?

La aparición de internet y las nuevas tecnologías nos obliga a educar a los niños de forma diferente. Hace mas de dos décadas Howard Gardner revolucionó el panorama de la educación con su teoría de las inteligencias múltiples. Una teoría que afirmaba que cada individuo posee distintos tipos de inteligencias, y que al menos, destaca en una de ellas.

¿Cuál es el problema? El sistema educativo está compuesto de forma uniforme para que todos los alumnos aprendan del mismo modo, sin tener en cuenta la multiplicidad de talentos o aptitudes de cada uno de ellos.

Y es que desde el punto de la genética, todos somos iguales. ¿Pero cuál es la realidad? La realidad es que la forma de pensar, aprender y descubrir para cada uno de nosotros es distinta. Por ese motivo, Howard Gardner nos presenta la teoría de las inteligencias múltiples, una realidad que ha chocado de frente con el sistema educativo actual.

Otro problema al cual nos enfrentamos es que desde hace décadas, los docentes tienden a considerar inteligentes a las personas que son buenas en matemáticas, lenguas o ciencias y talentosas a las que son buenas en música o gimnasia. ¿No serían inteligentes también?

Porque la inteligencia no sólo son números. Aunque tengas el mayor coeficiente intelectual, es importante tener en cuenta que por muy bueno que seas en matemáticas, no serás inteligente en otras áreas.

Y es que cuando las personas utilizamos la palabra inteligencia, pensamos en la inteligencia durante la escuela. Porque si un alumno saca buenas notas ya se cree que es inteligente, al menos mientras está en la escuela. ¿Pero qué pasará cuando crezca, busque trabajo y no sepa hablar en público? ¿Qué pasará en su vida personal cuando no sepa ser empático con las personas de su alrededor?

Por otro lado, tenemos el bando de los malos estudiantes. Aquellos que aceptan su “estupidez” y se limitan por haber suspendido una asignatura que tal vez necesitaban aprender de otra forma. Aquellos que tiraron la toalla porque ya se les había puesto la etiqueta: “mal estudiante.”

Porque al final, cada persona es buena en su ámbito,  y al final, aunque el talento es innato, es esfuerzo  y la curiosidad es lo que nos hace avanzar, crecer y aprender. Porque todos somos buenos en algo, solo debemos averiguar en qué.

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